Informe técnico, primera parte
Tomar sol: beneficios y riesgos
   


Por Ing. Víctor Lo Riggio
Ingeniero Químico.
Socio Gerente y
Gerente de Planta
de Biocosmética
Exel Argentina SRL.

 

 


Los productos de la línea solar fabricados por Biocosmética Exel Argentina han sido testeados dermatológicamente en Inglaterra en los laboratorios Globe Crown de ensayos clínicos para la determinación del Factor de Protección Solar (SPF) según las estrictas normas diseñadas por la Food and Drug Administration (FDA), USA. A través de exigentes controles de calidad, se asegura la constancia de las distintas partidas en cuanto al grado de protección que ofrecen. Estos productos han sido aprobados por el Instituto Nacional de Medicamentos y Alimentos de la República Argentina.

 



Introducción

Si bien a la mayoría de las personas les agrada tomar sol durante la primavera y el verano con el fin estético de lograr un aspecto bronceado de la piel, debe tenerse en cuenta el adecuado equilibrio riesgo-beneficio que ello provoca.

La cama solar es una de las formas más difundidas de obtener tonalización sin necesidad de exponerse al sol y cuyos efectos adversos trataremos en otra oportunidad.

Cosméticos autobronceantes se han difundido en los últimos años. Los mismos están formulados en la mayoría de los casos con DHA (dihidroxiacetona), componente que reacciona con la piel otorgando un tono cobrizo, y aparentemente sin efectos colaterales.

El sol produce efectos benéficos, no obstante, tiene serias contraindicaciones que actualmente se han intensificado en el hemisferio sur por la disminución de la capa de ozono. Podemos mencionar a favor una acción biológica general, calórica, antirraquítica, germicida, antipsoriásica y psico-social.

Entre los efectos adversos que genera: insolación, envejecimiento cutáneo (por alteración de las fibras de colágeno y elastina -ver "Matriz extracelular y unión de las células entre sí" en este mismo número), efectos carcinogénicos, efectos fotosensibilizantes y fotoalergizantes.

La radiación ultravioleta que nos llega con los rayos solares

La radiación ultravioleta es muy penetrante, atraviesa las nubes y el agua clara, incluso la ropa ligera y húmeda. Actúa también por reflexión, especialmente si se está cerca de la nieve o de la arena clara, aunque se esté a la sombra. Los distintos tipos de radiación ultravioleta son clasificados según la longitud de la onda de la radiación.

Las radiaciones UVA (ultravioleta cercano o largo): cuya longitud va de 320 a 400 nanómetros (el "nanómetro" es una unidad de longitud muy pequeña –una millonésima de milímetro– que se abrevia nm y nos dice cuánto mide cada "onda" de luz de esos rayos). Los rayos UVA penetran la epidermis. Son los llamados "rayos bronceantes" responsables de la pigmentación directa e inmediata y del bronceado de retardo. Producen envejecimiento cutáneo y efectos carcinogénicos. Son las causantes en la formación de cloasma de gravidez (pigmentación de color canela o marrón en la frente, mejillas y nariz) y de la exacerbación de los virus herpes que son muy afines por la piel y el sistema nervioso y permanecen allí "en silencio" hasta que, debido a diversos factores (como la exposición solar, crisis nerviosas, etc.), se manifiestan, por ejemplo, como pápulas rojizas.

Son responsables del 81 % de los casos de intolerancia solar.

Los UVB (ultravioleta medio): de longitud de onda entre 290 y 320 nm, es la radiación eritematógena por excelencia (el eritema es el enrojecimiento e inflamación de la piel con dilatación y congestión de los capilares superficiales), con mayor potencial para producir quemaduras y efectos fotocarcinógenos. Si bien esta radiación genera pigmentación, la misma se consigue a través de fenómenos inflamatorios muy agresivos (pigmentación indirecta). A largo plazo, produce engrosamiento de la capa córnea. (El engrosamiento de la piel es un fenómeno relacionado con la "Apoptosis" (ver "Apoptosis: muerte celular programada", en este mismo número).

Los rayos UVC (ultravioleta corto): longitud de onda entre 100 a 290 NM , son altamente carcinogénicos, no llegan a la Tierra ya que son absorbidos precisamente por la capa de ozono. El deterioro de la misma permitiría el paso de este tipo de radiación generando efectos graves para la salud humana y para la flora y fauna en general.

Penetración del agujero de ozono en Sudamérica

Localizada en la estratósfera, la capa de ozono actúa como un potente filtro que deja pasar sólo una pequeña fracción de rayos ultravioletas provenientes del sol, denominados UVB. Esta zona del espectro se extiende desde los 290 a 320 manómetros.

Si dicha radiación aumenta en intensidad y el tiempo de exposición es elevado, produce, entre otros, eritemas, conjuntivitis, deterioro del sistema de defensa en seres humanos, limita el crecimiento de las plantas y daña el fitoplancton, con las consecuencias que de ello derivan para el normal desarrollo de la fauna marina. La capa de ozono es la encargada de filtrar los distintos tipos de rayos ultravioletas que a continuación se detallan.

Desde hace más de una década se ha descubierto un deterioro alarmante de la capa de ozono. Mediciones realizadas a través de detectores, indican que el agujero formado en la Antártida ha penetrado ya en el sur de Chile y Argentina. El daño llegó a detectarse en Antofagasta, en el norte del país transandino, lo que indica que el mismo ha llegado a latitudes que incluyen núcleos de poblaciones importantes como Buenos Aires y Santiago de Chile.

Generación de mecanismos de defensa por la piel a la radiación ultravioleta

Las radiaciones que activan la pigmentación cutánea oscilan entre 300 y 700 nm. La piel se defiende de estas radiaciones activando la síntesis endógena de melanina (el pigmento natural de la piel). El bronceado inmediato se produce por el oscurecimiento de la melanina ya existente debido a la acción de la luz en presencia de oxígeno. Este ocurre durante la exposición al sol o en forma inmediata a la misma y se debe, principalmente, a radiaciones situadas entre 300 y 400 nm.

El bronceado tardío se debe a la neo-melanogénesis (biosíntesis de nueva melanina) por los melanocitos (células que contienen y sintetizan melanina) y aparece a los 2 o 3 días de ocurrida la exposición. El mismo se produce por radiaciones de alrededor de 300 nm. Otro fenómeno que ocurre como forma de protección es el engrosamiento de la capa córnea provocada, fundamentalmente, por estas mismas radiaciones.

A diferencia de las radiaciones infrarrojas y la luz visible, los rayos UV son absorbidos por la piel y son biológicamente activos. Poseen los efectos más marcados y severos. La intensidad y tono de la pigmentación depende del tiempo de exposición, del tipo de espectro de la luz irradiante, del tipo de piel y del modo de exposición, entre otras cosas (si las radiaciones inciden en forma perpendicular, la penetración es más profunda y la pigmentación más lenta. Por lo tanto, una irradiación tangencial provoca una mayor bronceado con un mínimo eritema).

Entre los fenómenos indeseables que provoca la exposición inadecuada al sol (que desarrollaremos en los próximos números) encontramos el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel (consultar los temas de Apoptosis y Matriz Extracelular, que aparecen en este mismo número de ExelInfo).

La Asociación Argentina de Dermatología recomienda no exponerse al sol entre las 11 y las 15 horas (horarios donde los rayos inciden perpendicularmente), usar una fotoprotección adecuada al tipo de piel, incluso los días nublados, tanto en playa, montaña o ciudad.

Debe tenerse en cuenta que aun bajo la sombra, la existencia de superficies reflectantes (agua, arena, nieve, cemento, etc) en los alrededores puede provocar el mismo efecto que la exposición misma. Debe consultarse al médico en caso de tomar medicamentos dada la posibilidad de fotosensibilización. No debe exponerse al sol niños menores de 6 meses y después de esa edad y hasta los 2 años solamente con pantalla. De 2 a 5 años con extremos cuidados.

Bronceadores: un poco de historia...

Los primeros cosméticos con el objetivo de proteger la piel, y lograr un efectivo bronceado, fueron desarrollados hacia 1927. Jean Patou, modisto y creador de perfumes, lanzó para esa época en Francia un "aceite solar" de color rojizo dorado que también servía para tonalizar las pieles claras. Su marca fue Chaldée.

Eran épocas en que la piel bronceada dejaba de ser un estigma de las clases sociales bajas (la piel "curtida" era sólo característica del campesinado, de los que hacían rudos trabajos al aire libre y de los marineros) para pasar a ser chic y "saludable", acompañando todo esto con el lanzamiento de prendas de última moda adecuadas para ir a la playa (antes del siglo XX, el ideal de belleza pasaba por poseer una inmaculada piel blanca de palidez extrema).

Ya a mediados los años 30, el gobierno de la República Francesa otorgó a los trabajadores el derecho a vacaciones en verano, y es así que la masiva llegada de veraneantes generó una nueva industria del bronceado y cuidado de la piel.

Antes que la "maison" L'Oreal existiera, los que iban a ser sus fundadores habían creado un aceite que favorecía la tonalización y protegía la piel a base de cáscara verde de nuez: se llamó Ambre Solaire. Los años pasaron, y los conocimientos de física de la radiación, bioquímica, biología y química de síntesis ayudaron a desarrollar los "filtros solares" (tanto inorgánicos como orgánicos).

El FPS (factor de protección solar)

Dado que la protección natural puede no ser suficiente, se han desarrollado productos que tienen por finalidad otorgar una protección adicional a la piel expuesta. Con el fin de medir la potencia protectora de los mismos es que se ha establecido el Factor de Protección Solar (FPS). El FPS es un número obtenido mediante un ensayo "IN VIVO".

Los únicos métodos para determinar el Factor de Protección Solar (FPS, o SPF en inglés ) reconocidos internacionalmente, y debidamente validados, son los realizados sobre seres humanos y según técnicas estandarizadas y validadas según la "Food And Drug Administration" (FDA) (Estados Unidos), The European Cosmetic Toiletry and Perfumery Association (COLIPA) (Europa), Standars de Australia u otro método internacional validado cuyo FPS pueda relacionarse con los métodos FDA o COLIPA.

Actualmente, en nuestro país, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) exige que todos los protectores solares, bronceadores y pantallas para adultos y bebés tengan en su rótulo el valor numérico del FPS, y la determinación del mismo debe haber sido realizado por técnicas "IN VIVO", o sea, en seres humanos validadas por FDA o COLIPA

Los valores de FPS pueden considerarse de la siguiente forma (expresados en escala FDA):

Valores de FPS

• entre 2 y 5: Baja protección.

• entre 6 y 11: Mediana protección.

• entre 12 y 19: Alta protección.

• 20 o más: Muy alta protección (pantallas).

Es decir, a mayor valor de FPS, mayor protección contra radiaciones dañinas

Tipos de productos que aparecen en el mercado

Bronceadores con protección solar: están diseñados para permitir una tonalización bronceada de la piel con fines estéticos, evitando el padecimiento de fotosensibilización o quemaduras. Ello es factible gracias a la acción de filtros solares selectivos que absorben bloqueando las radiaciones UVB y permiten el paso de las radiaciones UVA. Pueden contener activos aceleradores del bronceado como el ADN, el Beta caroteno, la L-Tirosina, etc., lo que reduce, además, el tiempo de exposición para lograr el mismo efecto.

Bronceadores sin protección solar: no brindan ningún tipo de protección, permiten el paso de los rayos UVA y UVB y están diseñados exclusivamente para acelerar el proceso de bronceado. Se utilizan en general en pieles gruesas en personas ya bronceadas.

Es necesario diferenciar los bronceadores con y sin protección ya que estos últimos pueden producir serios riesgos de quemaduras en pieles delgadas, blancas no pigmentadas o no adecuadas.

Bronceadores sin sol o tonalizadores: permiten una tonalización de la piel en pocas horas sin necesidad de exponerse al sol y evitando, de esta forma, los efectos adversos propios de la exposición solar. En general, contienen DHA (dihidroxiacetona) como activo principal o combinaciones de ésta con otros activos (por ejmplo, aminoácidos o colorantes). Para mantener el color, deben realizarse aplicaciones periódicas ya que la descamación fisiológica de la piel hace perder el color obtenido en el transcurso de 5 días, aproximadamente. También existen productos de uso interno (o sea que se ingieren, que contienen beta caroteno u otras sustancias que dan un color anaranjado-rojizo a la piel).

Pantallas: formulados para bloquear el paso de los rayos UVB y UVA, son eminentemente protectores y están dirigidos a aquellas personas que, por la característica de su piel, (blanca, delgada, fotosensible) o por enfermedades (exacerbación de procesos alérgicos por exposición al sol) o por estar bajo tratamiento con determinadas drogas que generan fotosensibilidad, no pueden exponerse directamente ni al reflejo sin correr serios riesgos para su salud.

Tal como lo indica la tabla, podemos considerar pantalla al producto que brinda un FPS (según escala de la FDA) mayor a 20 (aunque valores mayores a 37-40 no tienen mucho sentido ya que no son realistas). A diferencia de los bronceadores que contienen filtros químicos en su formulación, las pantallas, en general, están formuladas con una combinación de filtros químicos que absorben las radiaciones (octilmetoxicinamato, octil salicilato, etc.) y filtros físicos que reflejan radiaciones (dióxido de titanio, óxidos de zinc).

Bronceadores y pantallas resistentes al agua: Los productos que se adjudican resistencia al agua, son testeados según normas internacionales por medio de en un ensayo IN VIVO. La "resistencia al agua" es un concepto que surge de considerar que el producto puede ser removido en contacto con el agua por reemulsificación del film sobre la piel, o removido por la acción mecánica del agua moviéndose sobre la superficie de la piel o incluso una remoción selectiva de los filtros químicos (o "principios activos") por el agua.

Este test consiste, en resumidas palabras, en medir el FPS del producto de la forma tradicional en seres humanos según las metodologías establecidas y validadas por la FDA o COLIPA: en una determinada área de la espalda de voluntarios se irradia con una lámpara especial en una zona sin el producto, y en otra donde se ha aplicado el producto. De acuerdo al tiempo de exposición y aparición del eritema primario, se calculan los valores de FPS.

Luego (otro día), en otra parte de la espalda de estas mismas personas, se aplica el producto y se sumergen en una piscina en determinadas condiciones de tiempo, salinidad del agua y temperatura ya establecidas según el protocolo del método. Se vuelva a realizar el estudio de FPS luego de la inmersión. Para que el producto pueda considerarse resistente al agua, el valor de FPS luego de por lo menos dos inmersiones de 20 minutos cada una debe ser igual o mayor al 90 % del FPS determinado sin inmersión.

Medición del Factor UVA

Últimamente, existen productos a los cuales se le informa la protección específica que otorgan a la radiación UVA. No existen acuerdos hasta la actualidad sobre estas escalas, ni sobre las metodologías a aplicar. Existen tests in vivo e in vitro. En este caso, están teniendo bastante aceptación las normas australianas (un país que le ha dedicado mucha investigación al tema de protección solar, por la alta incidencia de cáncer de piel que han tenido históricamente, desde los tiempos de sus primeros colonizadores británicos de piel muy blanca ).

Clasificación de las pieles y tipo de protección más adecuada (FPS)

Tipo I : son personas de ojos claros al igual que el pelo, pueden tener pecas y su piel es muy blanca. "Siempre se queman y nunca se broncean". Son extremadamente fotosensibles y requieren máxima protección. La utilización de pantallas con alta protección FPS (FDA) 30 o más es adecuada para este tipo. Las exposiciones al sol, aún con pantalla, deben ser cortas. Aunque no se recomienda la exposición para el bronceado, un bronceador con FPS (FDA) 15 o más es adecuado y sólo comenzar a usarlo luego de varios días de aclimatación.

Tipo II: poseen piel muy blanca, ojos claros o pardos, pelo rubio o pelirrojo. Estas personas se "queman fácilmente", se broncean mínimamente y son de piel sensible. La utilización de pantallas FPS (FDA) 30 o más se recomienda durante la exposición al sol. Si desean broncearse, se recomienda un bronceador con protección FPS (FDA) 12 o más en principio hasta que la piel comience a broncearse, y luego con cuidado puede pasarse a una protección menor, por ejemplo, FDA-FPS 7.

Tipo III: se queman moderadamente, con bronceado gradual y ligero. Es recomendable la utilización de pantalla solar, en principio, y, luego, pasar gradualmente de un bronceador de alta protección a uno de moderada.

Tipo IV: rara vez se queman (si no exageran el tiempo de exposición) y en general pueden obtener un buen bronceado. Estas personas poseen un color de piel blanca suavemente pigmentada. Se recomienda para este tipo tomar sol con bronceador FPS (FDA) 12 o más los primeros días y, luego, pueden pasar a protecciones menores.

Tipo V y VI: este tipo de pieles no se queman y se broncean fácilmente. Son pieles trigueñas, morenas y negras. Pueden utilizar bronceadores con moderada protección debido a la intensificación de la filtración de radiaciones UVB por la disminución de la capa de ozono; recomendamos la utilización de productos con protección media FPS (FDA) 7.

En todos los casos se recomienda en alta montaña el uso de pantallas FPS (FDA) 30 o más, fundamentalmente para proteger las zonas más expuestas: nariz, pómulos, frente, labios, orejas y hombros.

Las personas que sufren problemas de fotoalergia, fototoxicidad, manchas por causa solar o están bajo tratamiento dermatológico con despigmentantes deben utilizar pantalla con alta protección FPS (FDA) 30 o más previa consulta médica.

Los niños y ancianos deben protegerse siempre con ropa adecuada (gorros, remeras livianas, etc.) o pantalla.

Debe tenerse en cuenta que los protectores solares no protegen de la insolación o golpes de calor. Deben ingerir líquidos en forma continua para evitar deshidratación. No deben exponerse al sol entre las 11 y las 15 horas

En todos los casos, lápices labiales con filtro solar son muy adecuados pues la mucosa labial sufre tanto como la piel las radiaciones. Siempre utilizar productos postsolares, antirradicales libres, humectantes y regenerantes para evitar el descamado. Los geles biológicos de ADN son ideales para este fin.

Correcta elección y uso del protector solar

A menudo, los dermatólogos y cosmetólogas aconsejan a sus pacientes sobre las medidas a tener en cuenta cuando se exponen al sol, qué tipo de protección usar y cómo deben tratar la piel antes y después. En otros casos, la utilización de la protección es indispensable y es en estas situaciones donde el profesional debe saber elegir el producto adecuado.

Como guía para elegir el protector solar más adecuado es importante tener en cuenta los siguientes puntos:

a) Debe realizarse un buen diagnóstico del tipo de piel del paciente (el testimonio del mismo es muy importante). Es fundamental conocer si el paciente está tomando medicación o si está realizando algún tratamiento dermatológico. En estos casos, se debe consultar al médico la conveniencia de exponerse al sol. También, tratamientos con despigmentantes o AHA's deben ser tenidos en cuenta.

b) Es importante diferenciar los tipos de protectores solares, pantallas, bronceadores con o sin protección, tonalizadores, etc., y cuál se utilizará en cada caso. La forma cosmética también es importante, algunos protectores tienen como base aceites que, aunque son resistentes al agua, resultan oclusivos. En los casos donde se requiere máxima protección, se recomiendan los productos formulados con combinación de filtros químicos y físicos.

c) Leer detenidamente todo el rótulo y realizar las consultas necesarias en caso de no conocer algún término. Los protectores solares deben indicar las precauciones y recomendaciones de uso (que son obligatorios según nuestra legislación). De contener en su formulación algún componente agresivo (por ejemplo, PABA) debe estar también indicado. El producto debe especificar en su rótulo qué tipo de protección ofrece. Debe especificar en caso de ser un número de FPS, la norma bajo la cual se determinó (FDA, COLIPA, DIN u otro). Ya que las escalas son distintas, iguales valores no tienen la misma característica de protección.

Las determinaciones IN VIVO son más confiables y son las únicas aceptadas actualmente por el ANMAT (Ministerio de Salud de la República Argentina).

e) Si bien los fabricantes mejoran sus formulaciones continuamente, utilizando filtros más efectivos y menos irritantes, se aconseja que el profesional conozca qué tipos de filtros existen, qué protección ofrecen y qué grado de irritabilidad producen.

Formas de uso

Si bien la mayoría de los productos para protección solar contiene en su rótulo la forma de aplicación, recomendamos tener algunos puntos en cuenta.

a) Los filtros solares químicos van perdiendo su poder de absorción de la radiación con el tiempo (un "filtro" "absorbe" el mismo la luz, y evita que se transfiera a la piel), más aún durante la exposición directa a las radiaciones solares. Esto motiva que el poder de protección de los productos disminuya también en función del tiempo. Por lo tanto, deben repetirse las aplicaciones cada 2 horas o más, dependiendo del momento del día, la intensidad de las radiaciones y el tipo de piel.

b) Es recomendable, por seguridad y sobre todo en personas sensibles, volver a aplicarse luego del baño.

c) Es conveniente dejar guardados los productos en un bolso, a la sombra, ya que el calor intenso los puede deteriorar y luego no cumplir su función específica.

d) Ante cualquier síntoma de irritación que no corresponda a eritema solar, suspender la aplicación ya que puede ser causada por los filtros químicos utilizados en la formulación.

   
 
   
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